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Mostrando entradas de julio, 2013

Las manías de una mujer que amaba el papel.

Antes de leer: este es un escrito que decido publicar en este momento, a sabiendas que es impreciso y sujeto a muchos errores, sin embargo, es un símbolo de las revisiones que debo hacer, a dos años de haberlo escrito.



A ella la conocí pocos años atrás, cuando yo aún pertenecía al piso dos y la empresa era boyante con sus mercancías. Sus risos dorados se movían por todos los pasillos, atrayendo las miradas de los hombres. Su cuerpo no estaba sujeto a las leyes universales de la gravedad, su andar era algo parecido a flotar sobre la alfombra, ayudada por delgadas cuerdas invisibles que sostenían con delicia sus extremidades. Años después comprendí que en ella no existía el movimiento, o mejor dicho, el movimiento y ella nunca se reconciliaron, parecían ser ajenos, ciudadanos de patrias distintas. Para describir a aquella mujer no debo dejar pasar sus ojos. Su mirada contenía el universo, su historia y su futuro. Era la misma inmensidad contenida en piel.



El cómo me relacioné con ella no …

Anoche

Anoche desperté con una frase en los labios. La dije, tres o cuatro veces a la ventana, como única testigo de mi declaratoria de ingenio y cómplice de tan embarazoso momento. Busqué en mi buro la Mokasine que meses atrás me regalaste, la encontré a la primera palmada no muy lejos de mí, como si estuviera en espera de repentinos asaltos de frases sinsentido. Precisé escribir, letra a letra, el significado y el cuerpo de la oración en alguna página en blanco, guarecerla y mantenerla a salvo de mi mala memoria, para evocarla en la mañana. Sería la frase que memorizaría de mi propia autoría y por la cual me sentiría orgulloso.
Decidí, sin todavía despertar, que era mejor dejar aquella frase flotando en la noche, porque a ella, la noche, le pertenecía. Era su madre y yo su padre. Volví a dormir jurando que en la mañana podría recordar al pie de la letra cada sintagma.
La olvidé, no he vuelto a saber más de la frase. Me quedó la sensación que en ese momento irrumpió, y que probablemente me…